

Por JOSÉ VITAR
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INFORME POLÍTICO PROVINCIAL / JUNIO 2019 /
Finalmente, se cerró el ciclo electoral provincial y podemos decir que los mensajes que nos deja no difieren demasiado del análisis que hicimos en el anticipo previo de este número.
En rápido repaso:
- La fractura provocada por Alperovich no llegó a poner en riesgo el triunfo del peronismo y sus aliados.
- Sí resultó sorpresivo el porcentaje que alcanzó Manzur, por arriba del 50%.
- Sin dudas en ese resultado incidió el haber recompuesto la relación con CFK.
- Lo que preveíamos sería una Legislatura muy díificil para el gobierno, parece que no lo será tanto. Los legisladores de origen alperovichista no tardarán en sumarse, por lo que el bloque oficialista contará con cómoda mayoría.
- La vergonzante (ya que ocultó su adhesión al gobierno nacional y rehusó denominarse Cambiemos) candidata de Macri ocupó el segundo lugar, más de 30 puntos por debajo.
- Bussi (que en el debate dijo presuntuosamente que sería el próximo gobernador) amagó con hacer mejor elección, pero con el porcentaje logrado entraría al Congreso.
- Sin dudas, el gran derotado fue Alperovich, cuyo caudal resulta magro, siendo alguien que gobernó 12 años y que además generó expectativas de triunfo. El resultado que obtuvo compromete su futuro político.
- También Germán Alfaro, que sacó una diferencia de 10 puntos a Mario Leito, salió consolidado. Si, como parece, tomó distancia de la elección nacional, puede que esté dando el primer paso para su alejamiento de Macri.
El proceso electoral dejó un sabor agridulce. Por un lado, el alivio de que la provincia no haya caído en manos de algunas de las dos versiones del macrismo, ni la oficial (Elías de Pérez) ni la autoritaria (Fuerza Republicana). Tampoco el retorno de un Alperovich transformado en kirchnerista por conveniencia, y, cargado de furia y sed de revancha, hubiese sido un buen camino.
Pero por otro lado, ésto desnuda brutalmente las falencias del sistema político y electoral que padecemos los tucumanos.
La ausencia de un debate político y programático serio, entre los candidatos, fue el primer déficit. Fue sustituido por una maratón de agresiones, acusaciones y chicanas personales, en la que no estuvo exento ventilar cuestiones íntimas de los candidatos. Poco y nada pudimos escuchar con relación a los problemas que padecen los tucumanos y el único tema instalado –el de la seguridad– nunca pudo superar el gallináceo vuelo de las frases hechas y los discursos demagógicos.
En una provincia que posee casi el 45% de pobres, según cifras oficiales, y en donde el índice de desempleo es el más alto del país, que el régimen electoral esté basado en el clientelismo de los acoples resulta casi ofensivo y peligroso, ya que es la base del funcionamiento institucional de la provincia.
Un sistema político caro y dispendioso, basado en el uso clientelar de los recursos del Estado, en una provincia con grandes carencias, sólo puede conducir a un mayor aumento de las tensiones sociales.
El patético espectáculo de las mesas de votación, atiborradas de fiscales pagos, constituyó la patética fotografía de aquel 9 de junio. Y ello es así porque la contratación de fiscales se ha transformado en una nueva forma de clientelismo: aquellos acoples que contaban con recursos y organización, podían contratar un fiscal por cada una de las más de 1.300 mesas (se pagaba entre 1.000 y 2.000 pesos) más los fiscales generales y los llamados movilizadores.
Todo ese gasto desaparecería con un sistema de boleta única como ocurre en provincias como Santa Fe.
El carnaval de los acoples no solo atenta contra el derecho del elector a una adecuada información de a quién vota, sino que afecta la calidad misma del sistema republicano, ya que permite una injerencia indebida de los ejecutivos en la composición del cuerpo legislativo, diluyendo el rol de contralor del mismo, que la Constitución le impone jugar.
Esta prevalencia de las candidaturas personales por sobre los intereses del espacio político implica una exacerbación del individualismo se transforma en el combustible de un sistema que obedece a una visión autocrática del ejercicio del poder, y produce una dirigencia de cada vez más dinástica, devenida ya en clase política, lejos de cualquier atisbo democrático y participativo, y mucho menos republicano.
No puede haber agenda política alguna del progresismo en Tucumán que no incorpore la reforma política y electoral como tema central. De lo contrario, la distancia entre la gente y la política seguirá siendo equivalente al costo que se pagó por la construcción del faraónico edificio de la Legislatura.
Como finalizábamos diciendo en el anticipo previo al acto comicial… “El mensaje más nítido de esta elección, es que la posibilidad de construir en Tucumán una opción progresista y renovadora, es inviable con el actual sistema político y electoral. Nuestra bandera irrenunciable debe ser la de una profunda reforma en este plano y que ella garantice el acceso a un sistema político transparente, participativo, austero y democrático.
Ese debe ser nuestro objetivo irrenunciable como espacio progresista.
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INFORME POLÍTICO NACIONAL / JUNIO 2019 /
Restan pocos días para inscribir las candidaturas y el escenario
electoral ha quedado ya configurado con un final rico en
definiciones inesperadas.
La primera sorpresa, desencadenante
de los demás hechos políticos, fue el anuncio, por parte de
Cristina Fernández de Kirchner, de la fórmula
Fernández-Fernández, ésta desacomodó el
tablero político. Los obligó a todos a reformular estrategias y
alianzas.
De inmediato provocó el
jaque mate a la aún nonata
Alternativa Federal. Dejó a
Massa sin otra salida que el
Frente de
Todos y a
Urtubey, por su parte, lo condujo a capitular ante el
inefable
Lavagna.
Así, el intento de fracturar electoralmente
al peronismo, instalando un espacio justicialista antikirchnerista,
derivó en una floja amalgama de patrullas perdidas progresistas,
radicales y justicialistas. La fórmula
Lavagna-Urtubey,
le terminará sacando votos al oficialismo.
En ese macilento
arroyo también pescó
Macri, recogiendo a un boqueante
Pichetto,
acogido con alborozo por los mercados y las alicaídas huestes
oficialistas.
Haciendo de la necesidad virtud, aprovecharon la
inclusión del rionegrino para maquillar su escuálida alianza
oficialista con un touch peronista y así poner en escena la
“ampliación” y “reformulación” de
Cambiemos (cuyo rechazo
electoral es irreversible) que transmutó en
Juntos por el cambio.
La movida insufló al macrismo un aire triunfalista
amplificado por los medios adictos que presentan al converso
candidato a Vice como moderno estadista, y, a la vez, como el líder
y hacedor de la pata peronista que liquidará el pleito.
Ese
impostado espíritu victorioso no condice con la magra cosecha que
en cada elección provincial, obtienen los espacios afines al
gobierno nacional. El pasado fin de semana fue el turno de Santa Fe,
Formosa, San Luis y Tierra del Fuego. Tampoco se vio a ningún
dirigente medianamente relevante del PJ alinearse hasta aquí con
Pichetto.
Por último, la decisión de habilitar una alianza
con
Sergio Massa puede ser el golpe de gracia al macrismo y asegurar
el triunfo electoral. La totalidad de las encuestas que se conocen,
sea cual fuere su origen, así lo indican.
El sesgo
conservador del tigrense, representa un desafío a la capacidad de
tolerancia y pluralismo dentro del
Frente. Habrá que asimilar la
conjunción de dos personalidades conciliadoras como las de
Massa y
Alberto Fernández, más allá de quien designó a éste, habida
cuenta del fuerte contraste con el estilo aguerrido de
Cristina.
La
insistencia de
Massa en definir en las
PASO la fórmula
presidencial, hizo que se postergara la proclamación de la misma.
En el momento de escribir estas líneas, se está difundiendo la
aceptación de
Massa a encabezar la lista de diputados por la
provincia de Buenos Aires, pero quedan aún zonas grises. Debe aún
definirse la metodología de selección de candidatos en los
municipios y distritos en los que no hay consenso, especialmente en
provincia de Bs. As. Paradójicamente, es Tigre el ejemplo
paradigmático de desacuerdo.
El acta de constitución del
Frente de Todos que se firmó en cada distrito, dispone
específicamente que la utilización de la boleta presidencial en
una
PASO deberá ser autorizada específicamente por el binomio
presidencial.
Esto significa dos cosas:
1 – Que la
aceptación por parte de
Massa de la fórmula
AF/CFK no será
negociable, ya que se da por hecho que antes del 22 se habrá
proclamado la misma.
2 – Que el principio rector para armar
la lista de
Diputados Nacionales en las provincias no será la
competencia en las
PASO, sino que habrán de privilegiarse acuerdos
con los gobernadores peronistas. En todo caso, la fórmula se
reservará el derecho de autorizar donde crea necesario. Así se
hizo en 2015 y en 2017 estuvo sujeto a la decisión de cada
distrito.
En el caso de
Tucumán, si se autorizara la
utilización de la boleta
AF/CFK, el
Frente Grande propiciará la
participación con candidato propio.
En nuestra opinión, el
criterio de facilitar la realización de las
PASO en las distintas
provincias, no debería ser restrictivo, sino amplio. Si en
Tucumán,
por poner un ejemplo, se permitiera la confrontación, no nos cabe
duda de que la militancia kirchnerista tendría un mayor estímulo
movilizador en el proceso electoral, lo que significaría un mayor
aporte electoral.
No debe subestimarse la capacidad de reacción
del círculo rojo ni dar por ganada la elección. Con
Pichetto ganan
un operador con oficio, conocedor de los actores justicialistas, en
especial los gobernadores, frente a ellos se presenta como un
facilitador de la llegada al núcleo del poder presidencial y apenas
designado se puso en operaciones.
En términos del
cortoplacismo electoral pretenden que la mayor cantidad de los
gobernadores que no son de
Cambiemos, salgan con boleta corta (sin
la fórmula del
Frente de Todos), si es que no es posible que lleven
las de ellos. Y a los que ya decidieron ir con boleta corta
(Córdoba, Chubut y Misiones) que los hagan votar sin exponerse.
Que en 2015 el
Frente Para la Victoria decidiera como norma
evitar la elección interna de candidatos puede entenderse a la luz
de que todo indicaba una cómoda victoria con el gobierno nacional
en manos de
Cristina. Pero la realidad de hoy es absolutamente
distinta: los medios en manos de los enemigos de nuestro
proyecto y
Cambiemos manejando los tres mayores gobiernos del país. El despliegue de la militancia en el territorio es clave. Por esto,
no se entiende mucho que tienda a restringirse la presentación de
listas de militantes en las
PASO de
Diputados Nacionales, como se
hizo en 2017.
Se afirma en otra nota de este número 1 de
EL INFORMADOR: “luego de cuatro años de regresivas políticas
neoliberales, el país quedará sumido en una crisis sin
precedentes”. Por ello, el
Frente de Todos necesitará una amplia mayoría en el
Congreso para gobernar con mano firme la Argentina en estado de
bancarrota que nos dejará Macri y el mejor equipo de los últimos
50 años.
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LA AGENDA DEL PRÓXIMO GOBIERNO I
Por Hugo Ferullo
Retomar la senda del crecimiento sostenido y superar la
recesión, debe ser el norte de la política económica del próximo
gobierno, para lo cual resulta fundamental la reactivación del
mercado interno. Pero cualquier programa de crecimiento que se encare
chocará con las restricciones financieras que recibirá como
herencia, que son enormes.
En efecto, la deuda pública ya
contraída obliga en 2020 y 2021 a buscar un financiamiento anual por
unos $US 20.000 millones, siendo el doble en los dos años
siguientes. Tarea poco menos que imposible para un país al borde del
défault, al que se le impone una enorme tasa de riesgo.
Es de
urgencia revisar el acuerdo que firmó el país con el
FMI para
aliviar la maduración y la carga de la deuda pública con el propio
organismo y otros acreedores privados.
Los mercados financieros
nacionales e internacionales exigen profundizar el ajuste fiscal vía
reformas estructurales en el área laboral y previsional. Pero la
demanda de las empresas productivas locales es la ejecución de un
plan de crecimiento que revierta esta asfixiante recesión. Este
fenomenal conflicto de intereses obliga al próximo gobierno a buscar
las herramientas aptas para cimentar la alianza entre los agentes
productivos (empresarios, trabajadores, clientes) para contrapesar el
enorme poder que tienen hoy los mercados financieros en el mundo y
que les permite imponer a las economías nacionales reglas de juego a
su medida. Éste sería el marco del nuevo
“contrato social” que
se ha proclamado y que el país necesita para recuperarse del estado
crítico en el que se encuentra en la actualidad.
En
simultáneo, debe ponerse en marcha un programa antiinflacionario que
abarque el conjunto de causas que explican “en racimo” la
inflación, cuyo origen va mucho más allá de factores monetarios;
obedece también a condiciones estructurales como la interminable
puja distributiva y el poder monopólico que detentan grandes
corporaciones en sectores clave de la economía argentina. Las
tarifas de servicios públicos privatizados, por su parte, deben
establecerse siguiendo el criterio básico de los costos de
producción (que son en pesos) y una tasa de utilidad razonable que
se espera de toda actividad productiva local (que se mide también en
pesos).
Es preciso instrumentar una nueva política fiscal, que
no ponga solamente el acento en la supresión de los gastos
superfluos del
Estado sino también en un rediseño impositivo que
incluya medidas de emergencia destinadas a contribuir al
financiamiento del
Estado con aportes extraordinarios de los actores
económicos con mayores ingresos.
Las políticas monetaria y
cambiaria estarán en función a una tasa de interés interna cuyo
nivel facilite el acceso al crédito a toda actividad productiva
rentable, con énfasis en la generación de empleo decente dentro del
país.
Como es sabido, ninguno de los países que se consideran
hoy desarrollados se privó de adoptar políticas industriales
activas en la que participaron de manera asociada el sector público
y el sector privado de la economía.
La
Argentina necesita
imperativamente alentar innovaciones de todo tipo en su sistema
productivo. Se inscribe aquí, entre otras cosas, la necesidad de
financiar las tareas de investigación. El déficit comercial externo
es un lujo imposible de pagar por lo cual es una necesidad imperiosa
el fomento de las exportaciones industriales.
La emergencia
alimentaria por la que atraviesa un sector importante de la sociedad
exige reponer las regulaciones que protegían el consumo interno de
los alimentos que se producen en el país, evitando que se trasladen
a ellos los precios internacionales que se obtienen de su
exportación.
Es necesaria la inmediata adopción de medidas
tendientes a controlar el movimiento de capitales financieros de
corto plazo, a tono con lo que hacen hoy casi todos los países del
mundo en desarrollo. Debe asimismo, exigirse la liquidación en el
país, en un tiempo razonable, de las divisas que obtienen los
exportadores argentinos.
Por último, una profunda reforma de
nuestro sistema de justicia aparece como una condición necesaria
para conseguir buena parte de lo señalado en el listado anterior.
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LA AGENDA DEL PRÓXIMO GOBIERNO (II)
Por José Vitar
Luego de cuatro años de regresivas políticas neoliberales, el país quedará sumido en una crisis sin precedentes, ya que, a la zozobra económica y social, se suma el clima de encono y división que entre los argentinos ha generado el accionar de los medios hegemónicos, parte integrante del bloque de poder que gobierna el país. Ello ha funcionado como condición sine qua non para lograr sus propósitos.
En una tarea ciclópea, un futuro gobierno popular deberá combinar un programa de emergencia y otro de alcance más estratégico.
El problema más acuciante es el hiper endeudamiento que deja Macri, proceso que se inició apenas concluido el pago a los fondos buitres, en una desenfrenada carrera por contraer deuda, aumentándola $US 130.000 millones en apenas un año y medio. Así sobrevino la crisis de confianza que provocó la estampida cambiaria de 2018 y el regreso al FMI.
Forzando decisiones en su seno a instancias de Trump, el FMI oxigenó a Macri en su peor momento con el mayor préstamo de su historia, casi 60 mil millones de dólares, que iban a ser desembolsados en 36 meses, pero para sostener al tambaleante gobierno aceleró los tiempos, y, en apenas 9 meses, desembolsó el 70% de la cifra comprometida.
Para ello, se reformuló el acuerdo con el organismo, pactando para 2020 metas de déficit incumplibles, a sabiendas de la inviabilidad del convenio que se firmó solo para justificar el adelantamiento de las entregas y que Macri pudiese llegar de pié a la elección.
El FMI demostró así, una vez más, la falacia de su discurso seudo-técnico, así como el empecinamiento en imponer medidas –como las reformas previsional y laboral– que sólo profundizarían la recesión y agravarían el conflicto social en medio de la delicada situación del país.
En síntesis: hipotecaron al país aceleradamente hasta conducirlo al borde del default elevando el riesgo país y pulverizando el valor de la moneda, para salir luego corriendo en procura de Trump para que los salve del incendio por vía de ese ruinoso préstamo del Fondo.
Así pagó EEUU su sumisión a este gobierno de ineptos.
Por eso, y para evitar las ruinosas consecuencias de un default, se debe encarar una firme negociación con el FMI, que conoce la inconsistencia del acuerdo que firmó Macri y recordarles, parafraseando a Néstor, que “los muertos no pagan” y nos negamos a aplicar más ajuste que sólo provoca sufrimiento a nuestro pueblo.
El primer desafío para el próximo gobierno es lograr una refinanciación razonable de los compromisos irresponsablemente contraídos por Macri.
Generar los excedentes que permitan cumplir con los pagos requiere salir del estancamiento: elevar el consumo, restituir el crédito productivo para recrear el mercado interno, protegiéndolo de la feroz guerra comercial declarada por Estados Unidos. Se trata de medidas indispensables para reconstruir la paz social y la reconciliación entre los argentinos.
Es preciso, igualmente, ponerles límites a los poderosos. Acabar con la timba financiera, obligar a los grupos exportadores a liquidar en tiempo y forma sus divisas en lugar de especular con el tipo de cambio. Regresar a las regulaciones para la compra de divisas para atesoramiento es neceario para frenar la monumental sangría de ahorro argentino y de esa manerar recuperar las inversiones productivas.
En pocas palabras: la continuidad del pago de la deuda debe estar subordinada al fomento de la demanda agregada: consumo, inversión, exportaciones y la negociación con el FMI sujeta a la recuperación del crecimiento como condición para pagar las deudas.
Sabemos que son políticas no gratas al FMI, verdadero gendarme de la globalización financiera. Por eso requieren de la unidad nacional para defender el trabajo y la producción argentinos.
Ese pacto ciudadano, parafraseando a Cristina, debe ir más allá de la emergencia, hacia acuerdos de largo plazo.
Debemos ser capaces de pensar un proyecto de desarrollo integrado del país, en donde la renta extraordinaria que generan nuestras feraces tierras en lugar de que se las apropie un puñado de intereses mezquinos, financien la industria, la ciencia y la técnica, y también la infraestructura. Debemos hacer un país sin irritantes desigualdades, uno que no dependa sólo de sus exportaciones primarias.
José Vitar
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El Informador Cultural / Poesía
Ricardo Gandolfo
Gentileza Fundación Antonio Berni
La lluvia
La lluvia era una masa, la lluvia era un portento
Caía lentamente con aires tan ligeros
Que todos convenían lo hermosa que quedaba
Y bajo sus paraguas reían y lloraban.
Sin embargo, tras días de fina y tersa lluvia
Algunos se inquietaron por ver todo mojado
La ropa seguía húmeda, la tierra se embarraba
Las fiestas, los velorios, las bodas no aguantaban.
Porque bajo la lluvia que seguía cayendo
Cada vecino era charcoso monumento
A viejos soldaditos caídos en batalla
En los campos de Sucre, París o Aquitania.
Entonces el severo y tenaz intendente
Sacó unas ordenanzas en donde fuertemente
Ordenaba a la lluvia detener su caída
Y se marchó a Cancún, con la labor cumplida.
Mas el sol no salía, el sol era el ausente
Y los campos, los perros, las teteras, la gente
Se mojaban con agua, con humo, con tristeza
Y con gotas de lluvia sobre tantas cabezas.
Todo empezó esos días. El anciano Gutiérrez
Se convirtió de pronto, en un hermoso alerce
Doña Imelda que supo ser bella y pudorosa
Vio sobre su nariz cómo crecían las rosas.
El pequeño Jacinto extendió sus bracitos
Al viento para tornarse un arbolito.
Y finalmente, Arminda cuya nota era el sexo
fue cambiada en ombú de preciado intelecto.
Don Cosme, Don Fabián y Don Jacinto Eusebio
Que jugaban con bochas todo el día y la noche
Se transformaron súbito en parrales enormes
Cubriendo todo el pueblo con ramitas deformes.
Uno a uno los ricos, los pobres, los avaros
también los dispendiosos, los que amaban el trago
y aquellos que nunca bebían su copita
se los vio convertidos en hermosas plantitas.
Que bajo el agua mansa que bella se vertía
crecieron con enorme y fatal soberanía.
Todo el pueblo fue un bosque,
todos eran verduras, y flores y murmullos
y bajo el suave y misterioso arrullo
durmieron para siempre como tiernos capullos.
El profesor severo, académico docto
querrá seguramente saber sin cortapisas
si de esta historia absurda se extrae una cosita
que sin dudar podremos llamar la fabulita
De grupos transformados sin parte ni pecado
en hermosas plantitas, en árboles pesados
Y me alejo pensando en gentes convertidas
En yuyos, en jardines, en flores convencidas
Sabiendo sin pensarlo y afirmándolo presto
Mejor este destino que lo demás es resto
Que hablar de nuestro prójimo con enconada inquina.
Que andar siendo un don nadie en todas las esquinas.
Ricardo Gandolfo
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CHACO Y SAIRE / Comix /
By Agil
para EL INFORMADOR #1, Junio 2019
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